Pedro Pisonero en la jornada de la UVA

El emprendimiento joven, clave para dinamizar la economía con el respaldo de Iberaval

Pedro Pisonero, director general de Iberaval, destaca en «Valladolid Emprende Talento» la importancia de la financiación y la viabilidad para convertir ideas en negocios exitosos

El emprendimiento joven se está convirtiendo en uno de los motores esenciales para revitalizar la economía y generar empleo, especialmente en un contexto marcado por la necesidad de innovación y sostenibilidad. Así se puso de manifiesto durante el encuentro «Valladolid Emprende Talento», celebrado en el Parque Científico de la Universidad de Valladolid. El evento, organizado por la Fundación de la institución académica, el IDEVA y el Ayuntamiento de Valladolid, contó con la intervención del director general de Iberaval, Pedro Pisonero, quien subrayó el papel crucial de la financiación para convertir ideas en negocios viables.

Pisonero destacó que «este no es mal momento para invertir», pese a los retos económicos actuales. Según el director general de Iberaval, la clave para que las iniciativas emprendedoras prosperen radica en garantizar su viabilidad. En este sentido, el acceso a financiación es fundamental, pero debe ir acompañado de un plan bien estructurado y una visión clara del negocio.

FINANCIAR LOS PRIMEROS PASOS

Uno de los mayores obstáculos para los jóvenes emprendedores es acceder a recursos suficientes para iniciar sus proyectos. Aquí es donde Iberaval desempeña un papel destacado. La sociedad, que cuenta con 39.000 socios, no tiene ánimo de lucro, pero su gestión está orientada a garantizar la sostenibilidad económica de las pequeñas y medianas empresas.

Iberaval actúa como avalista frente a las entidades financieras, facilitando que los emprendedores puedan obtener créditos bancarios que de otro modo estarían fuera de su alcance. «Si no os dan crédito, hay que pensar qué pasa. Las entidades financieras quieren dar crédito, pero es imprescindible que el proyecto sea viable», insistió Pisonero. Además, Iberaval no sólo respalda financieramente, sino que también guía a los emprendedores en la elaboración de planes de viabilidad, un elemento esencial para ganar la confianza de los inversores.

Pedro Pisonero

TRES VÍAS PARA FINANCIAR

En su intervención, Pisonero explicó las tres fórmulas más comunes para financiar una empresa:

  1. Recursos propios: frecuentemente utilizados en las fases iniciales, aunque suelen ser insuficientes para proyectos de mayor envergadura.
  2. Incorporación de socios estratégicos: aportan capital, experiencia y contactos, aunque pueden requerir compartir el control del negocio.
  3. Financiación externa: a través de bancos, instituciones públicas o entidades como las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), que son esenciales para minimizar los riesgos percibidos por los financiadores.

En el caso de Iberaval, la financiación externa cobra especial relevancia para sectores complejos como las startups, donde los emprendedores deben demostrar la rentabilidad de sus propuestas. Pisonero fue tajante: «Si vuestro proyecto no da una rentabilidad superior al 5 %, no lo hagáis». Según datos compartidos, los costes financieros actuales rondan el 4-4,5 %, lo que convierte el análisis económico previo en un factor decisivo para el éxito.

HERRAMIENTAS PARA AVANZAR

Iberaval no trabaja sola en esta misión. La entidad colabora estrechamente con organismos como el Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICECYL) y Sodical, ofreciendo opciones como préstamos participativos y bonificaciones de capital que permiten a los emprendedores acceder a pequeñas cantidades de financiación inicial. Estas herramientas son cruciales para que los jóvenes puedan superar las barreras del comienzo y consolidar sus ideas.

Pedro Pisonero en la jornada de la UVA

Asimismo, Pisonero enfatizó que «la banca está dispuesta a financiar», pero que los emprendedores deben asegurarse de que sus proyectos sean sólidos. Esto implica no solo desarrollar una propuesta atractiva, sino también detallar aspectos clave como el modelo de negocio, las proyecciones financieras (incluido el ebitda) y los plazos de retorno de la inversión.

EL ORGULLO DE EMPRENDER

Más allá de los números, Pisonero quiso destacar el valor social del emprendimiento. Apeló al orgullo de quienes deciden apostar por sus ideas y convertirse en empresarios. «Emprender no solo es un servicio a la sociedad, sino también una manera de transformar nuestro entorno. La creación de empleo y prosperidad en el territorio depende en buena medida de estas iniciativas», afirmó.

Además, reconoció la importancia de seguir construyendo alianzas entre instituciones públicas, privadas y financieras para fortalecer el ecosistema emprendedor. Desde su fundación, Iberaval ha trabajado con esta visión, asegurando que ningún proyecto viable se quede sin financiación.

EL EMPRENDIMIENTO JOVEN COMO MOTOR DE CAMBIO

Eventos como «Valladolid Emprende Talento» muestran cómo el emprendimiento joven puede convertirse en una herramienta poderosa para revitalizar la economía local. Con el apoyo de entidades como Iberaval, los jóvenes emprendedores tienen acceso a los recursos y la orientación necesarios para transformar sus ideas en negocios sostenibles y rentables.

En palabras de Pisonero, «la economía a corto plazo funciona bien, pero necesitamos apostar por el futuro con proyectos sólidos y comprometidos». El emprendimiento joven, respaldado por financiación inteligente y planes de negocio bien estructurados, no solo tiene el potencial de generar empleo, sino también de crear un tejido empresarial más dinámico, resiliente y preparado para los desafíos del siglo XXI.